El desarrollo económico y las necesidades educativas de las distintas regiones que componen el Valle del Cauca hacen que aparezca en la Universidad del Valle el concepto de sedes regionales. En un comienzo, hacia el año de 1986, hace mas de 20 años, con 84 estudiantes en 11 programas profesionales inicia actividades la sede regional Palmira en la modalidad presencial por ciclos básicos que consistía en realizar estudios en ciencias y conocimientos básicos en la sede y luego enfatizar en las distintas profesiones en la sede de Cali. La sede Palmira en un comienzo no ofrecía programas académicos completos y los espacios físicos donde estos se ofrecían ocupaban salones de los distintos colegios del municipio.
Esto conduce a que el estudiantado para el año de 1998 después de una serie de exigencias sea ubicado en el Coliseo de Ferias Álvaro Domínguez Vallecilla. El funcionamiento de la sede en ese periodo de estadía en el coliseo se dio en pésimas condiciones durante 11 años, con una infraestructura inadecuada, una biblioteca y laboratorios a medias y el bienestar universitario era prácticamente una fantasía, aparte de todo se cobraban matriculas supremamente costosas que no parecían de una universidad pública. Para el año 2003 un estudiante en promedio pagaba en la sede alrededor de 450 mil pesos el semestre, de ahí que había matriculas mucho más costosas cercanas del millón de pesos.
Esto conllevo a que en el año 2005, el estudiantado de las sedes regionales exigiera a través de un paro que duró más de 30 días, una serie de demandas, de las cuales la principal, es que se modificara la tabla de matriculas disminuyendo las mismas y que se ofreciera un digno bienestar universitario (Resolución No. 025/05. Del Consejo Superior).
Otro aspecto que cabe destacar es que la oferta académica de la sede es en lo fundamental programas tecnológicos y administrativos. Actualmente la sede ofrece 9 programas académicos de los cuales 4 son tecnológicos (44%) y 3 son de tipo administrativo (33%).
Todo esto obedece a algo que es apenas lógico, desde sus inicios la Universidad del Valle sede Palmira no ha sido debidamente atendida ni financiada por el Estado y los Entes territoriales. En el transcurso de su historia la Univalle sede Palmira ha tenido que recurrir a la “ayuda” del capital privado proveniente de las empresas de la región para su sostenimiento y funcionamiento. Podemos decir que la Univalle Sede Palmira ha sido en muchos aspectos una universidad privada. Esto conlleva pues a que el ofrecimiento de los programas y sus estructuras curriculares de la sede sean definidos por las necesidades de mano de obra para el mercado laboral de la región. Los estudiantes deben ser formados con los más altos estándares de la ciencia y la tecnología por ello cuando la Universidad se centra única y exclusivamente en el despropósito de formar para el trabajo se deja de lado su carácter investigativo y científico.
Un ejemplo de esto lo podemos ver en la “donación” que hace el ingenio azucarero Manuelita S.A. del terreno para la construcción de la sede y que consecuentemente hoy en día se esté ofreciendo en la sede el programa de tecnología agroambiental con financiación de esta misma empresa.
El problema principal en términos de funcionamiento de la sede es que los asuntos tanto de presupuesto para infraestructura como de funcionamiento para la universidad pública deben ser competencia del Estado y no del sector privado, cuando esto no es así el carácter de la sede de la universidad cambia, es decir, es una universidad pública de nombre, pero mientras que el funcionamiento interno se haga con recursos del sector privado y la sede este al servicio de ese sector, será una universidad privada.
Hoy vemos que los estudiantes de Univalle Palmira ahora tienen una sede propia la cual alberga a más de 2000 estudiantes, que era la capacidad de la antigua ubicación de la sede. La demanda de educación superior en el municipio ha hecho que la sede tenga que ofrecen mayores tasas de cobertura pero con un restringido espacio físico y restringidos recursos obtenidos mediante gestión propia (autofinanciación). La meta de la dirección de la sede es ampliar la cobertura en los próximos 10 años a 4500 estudiantes cuando se ejecuten las otras etapas de la construcción de la sede. La concreción material para que este modelo “casi privado” se mantenga en el tiempo es la llamada Fundación Universidad del Valle-Palmira conformada por más de 30 empresas del sector privado y con la participación de la Alcaldía municipal, cuyo objetivo es y será “fomentar y promover las acciones que permitan gestionar recursos para el buen funcionamiento de la Universidad del Valle en la ciudad de Palmira”, los miembros fundadores “tendrán como primera tarea, coadyuvar en la consecución de los recursos requeridos para la ejecución de la segunda fase de la primera etapa”[[1]]. En otras palabras, buscar financiamiento del sector privado y del ofrecimiento de servicios por parte de la universidad para el funcionamiento e infraestructura de la sede.
En pocas palabras, el modelo académico, administrativo y financiero que se ha venido implementando en la sede Palmira y en las demás sedes regionales de la Universidad del Valle es el modelo que se quiere imponer definitivamente mediante la reforma a la Ley 30 en todas las universidades públicas y privadas del país además se le abrirá la puerta a las universidades con ánimo de lucro, que no son más que institutos de garaje que según el gobierno de Santos ayudarán a solventar el problema de cobertura en los próximos años.
Es por esto que hacemos un llamado al estudiantado de la Sede Palmira a que nos opongamos y rechacemos unificada y rotundamente esta reforma o como también la han llamado, esta nueva ley de educación superior, que profundizará este modelo educativo que no conduce al desarrollo de la ciencia y el conocimiento en su máximo esplendor, sino a satisfacer las necesidades de mano de obra barata del sector empresarial y de los monopolios nacionales e internacionales garantizándole el negocio de la educación superior al capital financiero. La invitación es que exijamos una universidad científica, de calidad, totalmente financiada por el Estado y al servicio del desarrollo de las mayorías, al servicio del desarrollo soberano de la nación.