lunes, 20 de junio de 2011

Histórica marcha por la educación pública

Paula Correa y radio.uchile.cl

http://radio.uchile.cl/noticias/119285/

Miles de personas respondieron a la convocatoria de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) y participaron este jueves en la marcha más multitudinaria del año, en demanda del fin del lucro en la educación y una enseñanza de calidad.

Carabineros había cifrado inicialmente la asistencia en 40 mil personas, pero la constante llegada de personas desde diferentes puntos de la capital modificó las estimaciones. En entrevista con la segunda edición de Radio Análisis, Pedro Pablo Glatz, vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC), sostuvo pasado las 13 horas que al menos convocaron a 70 mil personas, mientras otras estimaciones hablan de 100 mil.

La marcha se inició cerca de las 11 de la mañana en Plaza Baquedano y contaba con autorización para dirigirse por la calzada sur de la Alameda hacia Los Héroes, adonde se inició un multitudinario acto con discursos y presentaciones musicales. La gran cantidad de gente, sin embargo, hizo que por momentos la calzada norte también fuera ocupada y mientras los primeros participantes llegaban al fin del trazado, aún salían personas desde la partida.

Pedro Pablo Glatz, vicepresidente de la FEUC, comentó que “estamos manifestándonos de manera pacífica por una reforma a la educación superior, planteando un mensaje fuerte a la ciudadanía de que la reforma es necesaria y ahora”.
“Derribamos el mito de que somos un grupo minoritario, porque demostramos lo mayoritaria que es nuestra demanda. Lo importante es avanzar y entablar una mesa, pero obviamente con ciertas condiciones. Nosotros no estamos dispuestos a que se mantenga la desregulación del sistema de educación superior, tenemos que discutir sobre qué instituciones están cumpliendo un rol público y después asignar dineros. Hay que regular el lucro, no vamos a transar respecto a eso”, señaló.

A la movilización llegaron estudiantes de universidades tradicionales y privadas de Santiago y regiones, académicos y funcionarios de distintos planteles, secundarios de diferentes tipos de establecimientos y organizaciones gremiales como el Colegio de Profesores, la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).

Además, se hicieron presentes el Partido Comunista, el MAS y varios parlamentarios. Entre ellos, el presidente del Senado, Guido Girardi, fue pifiado por la multitud.

Durante el recorrido se registraron incidentes menores, en calle San Ignacio por ejemplo, pero la manifestación se desarrolló en forma pacífica y con un fuerte contingente de Carabineros custodiándola.

Pedro Pablo Glatz aseguró que las manifestaciones que también se produjeron en La Serena, Valparaíso y Concepción, entre otras ciudades, respaldan la movilización: “Es un hito que no tiene parangón este año por parte de los estudiantes y hace mucho tiempo que no estábamos tantos acá (en Santiago). Me imagino que se está replicando a nivel nacional”, dijo.

Asimismo, el presidente del centro de alumnos del Instituto Nacional, José Soto, informó que este jueves responderán la carta del ministro Joaquín Lavín que los invita al diálogo. Sin embargo, en la misma línea que los universitarios, advirtió que necesitan que se garantice que sus demandas serán atendidas.

Cerca de las 14 horas, cuando los manifestantes ya comenzaban a retirarse desde Los Héroes, se iniciaron incidentes y enfrentamientos entre Fuerzas Especiales de Carabineros y encapuchados.

jueves, 19 de mayo de 2011

UNIVERSIDAD CON ÁNIMO DE LUCRO: Un ejemplo de la adecuación de la Educación Superior a las exigencias del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos.


Sergio Fernández
Representante Estudiantil ante el Consejo Académico
Universidad Nacional de Colombia

La reforma a la Educación Superior presentada por el Gobierno de Juan Manuel Santos, incorpora la posibilidad de crear “Instituciones de Educación Superior con ánimo de lucro”, elemento que ilustra notoriamente el carácter y el propósito de la reforma, a saber, un carácter neoliberal, con un evidente propósito de privilegiar al capital financiero y a los mercaderes globales de la educación, dando desarrollo a las exigencias del TLC con Estados Unidos. El debate sobre este elemento, ha girado en buena medida en torno a la afirmación del Gobierno, en el sentido de que con esta medida se garantizará la equidad del Sistema de Educación Superior colombiano, en tanto se aumenta la oferta educativa. Un argumento no solo pobre, sino además falaz que no resiste análisis con la realidad.

El concepto de equidad en la Educación Superior, se refiere a la posibilidad de acceder a ésta en igualdad de condiciones en términos de costos y de calidad. Es decir, la Educación vista como un derecho debe propender por la gratuidad en su acceso, garantizando a su vez, los más altos estándares científicos y profundos contenidos humanísticos. Estos elementos que constituyen la equidad, en la práctica han sido claramente desechados por Colombia de acuerdo a lo suscrito en el TLC con EEUU, en tanto se compromete a dar cumplimiento a las siguientes clausulas y premisas:

1. Trato Nacional. Colombia otorgará a los proveedores de servicios educativos de Estados Unidos, un trato no menos favorable que el que otorgue, en circunstancias similares, a sus proveedores de servicios. Es decir, Colombia renuncia al derecho y el deber de fortalecer la educación nacional y en particular la pública a través de políticas que privilegien el desarrollo de la Educación Superior Nacional en contra de la foránea[1]. Algunos mecanismos mediante los cuales se materializa el trato nacional son la financiación indirecta a las Instituciones de Educación Superior IES con ánimo de lucro por vía de los créditos del Icetex, las exenciones tributarias y artículos como el 108 de la reforma de Santos, en donde se propone que el Gobierno financie Universidades Privadas directamente bajo criterios “objetivos de elegibilidad”.

2. Acceso a los mercados: Ninguna de las partes podrá adoptar o mantener medidas que limiten el numero de proveedores de servicios, el valor de los activos, o restricciones sobre tipos concretos de personería jurídica para prestar servicios entre otros. El desarrollo de esta clausula se expresa en la intención del Gobierno Colombiano en términos de no exigir que las Universidades adopten la forma jurídica de Fundaciones, abriendo la puerta a la entrada de la Universidad con ánimo de lucro y fortaleciendo además, el modelo de Universidades Corporativas de bajísima calidad como la Universidad Chevrolet para taxistas.

3. Supresión de Requisitos de desempeño: “Ninguna Parte podrá, en relación con el establecimiento, adquisición, expansión, administración, conducción, operación, venta u otra disposición de una inversión de un inversionista de una Parte o de un país que no sea Parte en su territorio, imponer ni hacer cumplir cualquier requisito o hacer cumplir cualquier obligación[2]. Este principio suprime cualquier condición que pueda establecer Colombia con el propósito de promover empleo, aportes fiscales, rendimientos a nivel nacional o el cumplimiento de estándares de calidad a las IES extranjeras… etc.

4. Expropiación Indirecta: “Ocurre cuando las decisiones oficiales afectan negativamente no la propiedad de las empresas sino sus ganancias, sus posibles utilidades y hasta su prestablecimiento, de manera que el Estado puede ser obligado a indemnizaciones por ello[3]. Esta clausula prohíbe en la practica el control de precios en las matriculas universitarias, costos que serán cubiertos vía financiación a la demanda con una fuerte participación del Icetex, hecho que conducirá sin duda alguna a aumentos en los costos de las matriculas universitarias.

La invitación hecha por el Gobierno Nacional a la opinión pública, para discutir la reforma a la Educación Superior es demagógica, en tanto queda claro que los asuntos de fondo de la presente reforma han sido ya acordados con los Estados Unidos. Por otro lado, la equidad, entendida en términos de acceso –en términos de costos y calidad-, en aquellos países en donde las Instituciones de Educación Superior con ánimo de lucro hacen presencia, ha sido vulnerada de manera oprobiosa. El estudio desarrollado en el  año 2008 por Yuki Murakami y Andreas Blom para el Banco Mundial “Accessibility and Affordability of Tertiary Education in Brazil, Colombia, México and Peru within a Global Context”, demuestra que Brasil y Perú, países en donde hoy campea el Ánimo de Lucro en la Educación Superior, registran mayores costos en las matriculas de sus universidades privadas con respecto a Colombia.

En términos de calidad es necesario señalar, que la norma de las IES con Ánimo de Lucro es tener pésima calidad, así lo registran los rankings mundiales de calidad, en donde dichas Universidades no aparecen ni siquiera cerca de las mejores de Latinoamérica, y en donde las Universidades que sí aparecen son las Públicas como la UNAM, la Universidad de Sao Paulo y la Universidad de Buenos Aires. El tema de la calidad es mucho más delicado si se tienen en cuenta casos como el de la American Military University UMA, una Universidad con Ánimo de Lucro de los Estados Unidos en donde se impartían clases de “optimización de la tortura a Musulmanes”[4], o casos como las Universidades corporativas de Mc Donalds y Disney que ofrecen instrucción para el trabajo que no merece llamarse educación. Otro elemento que es necesario señalar es que la existencia de las Universidades con ánimo de lucro, en Estados Unidos es producto de los créditos que el Estado ofrece a estudiantes en su mayoría de familias humildes, a tal punto que la ayuda federal a las universidades con ánimo de lucro, en subsidios y préstamos a los estudiantes, sumaba unos 4.500 millones de dólares para el año 2000, y en 2009 llegaba a los 26.500 millones, es decir, un incremento del 600 por ciento, seis veces, en nueve años. El tema de la calidad en estas Universidades es tan delicado que Marc de Fucso, antiguo director de la Universidad de Phoenix, Universidad con ánimo de lucro que ostenta el título de ser la más grande de los Estados Unidos con cerca de 400.000 estudiantes y que pertenece al grupo financiero Apollo Group, afirma que no permitiría que sus hijos fuesen inscritos en una Universidad con Ánimo de Lucro por cuanto considera que es necesario aprender más de lo estrictamente necesario[5].

Queda claro entonces que la Universidad con Ánimo de Lucro es una forma de regular una estafa en dos sentidos: en primer lugar, la educación que reciben los estudiantes es de bajísima calidad, por tanto en el mundo del trabajo les esperará la penumbra laboral; y en segundo lugar, las matriculas son costeadas gracias a la financiación a la demanda por parte del Estado, actualmente el 70% de los recursos de las Universidades con Ánimo de lucro en Estados Unidos provienen de los créditos del Gobierno Federal a estudiantes de bajos recursos, mientras que por otro lado las utilidades de dichas Universidades son invertidas en Marketing dejando de lado el fortalecimiento de la calidad.

En resumen, un modelo de Educación Superior como el que pretende abrirse paso con la Reforma presentada por el Gobierno Nacional, es un modelo orientado por la tasa de ganancia y no por el fortalecimiento de la calidad, segregando el mercado educativo según la capacidad adquisitiva de cada “cliente”, calcando en buena medida la formula de la Ley 100, en donde unos colombianos mueren por enfermedades de las que otros colombianos se salvan debido a su capacidad adquisitiva. El modelo en Educación Superior propuesto por Santos y su Ministra es perverso y elitizará la educación de calidad convirtiéndola en privilegio de unos pocos.


[1] Acuerdo de Promoción Comercial entre la República de Colombia y los Estados Unidos de América, Capitulo 11 “Comercio transfronterizo de servicios”, Articulo 11.2.1.
[2] Acuerdo de Promoción Comercial entre la República de Colombia y los Estados Unidos de América, Capitulo 11 “Inversión” Articulo 10.9.
[3] Robledo, Jorge Enrique, “La verdadera hecatombe. El debate del TLC permanece”, Ediciones Aurora, Bogotá., año 2009., p. 130.
[4] “EEUU: Neoliberalism and the For-Profit, Predatory Educational Industry: You Can't Regulate a Criminal Enterprise”
[5] Tomado de razonpublica.com a través del enlace http://www.razonpublica.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1929:college-inc&catid=24:artes-y-libros&Itemid=33

martes, 17 de mayo de 2011

ES NECESARIA LA ORGANIZACIÓN GREMIAL!

Desde tiempo atrás son muchas las problemáticas que aquejan a los estudiantes de las universidades públicas de Colombia; la falta de libros de reserva en biblioteca, de espacios de estudio, el hacinamiento en las aulas de clase a causa de la política de ampliación de cobertura que no ha sido correspondida con un incremento de la planta física ni del presupuesto de las universidades, el incremento de los profesores contratistas, las largas filas en cafetería en el caso de Univalle, entre muchas otras.

Debe ser claro para todos los estudiantes que estas problemáticas son consecuencias de la política educativa aplicada en el país desde 1993 y que hoy el Gobierno de Juan Manuel Santos pretende hacer más profunda con la propuesta de reforma a la Ley 30 de Educación Superior. Propuesta que busca “resolver” el problema de financiación de las universidades del país entregándolas al capital privado, convirtiéndolas en entidades con ánimo de lucro, propuesta que no resuelve el problema estructural de la universidad sino que por el contrario lo agudiza.

La Ministra de educación, los empleados del Ministerio, y en general el Gobierno Nacional no han comprendido o han hecho oído sordos a los argumentos ampliamente expuestos por profesores, estudiantes y trabajadores en todo el país de cuan lesiva es esta reforma para la Educación Superior, por el contrario se han mantenido en el discurso de las “bondades” de la misma y han dejado de lado a la comunidad universitaria, es por ello que como Organización Colombiana de Estudiantes hacemos un llamado a la resistencia unificada y civilista a esta nueva Ley fortaleciendo la organización gremial de los estudiantes.

Esta organización gremial de los estudiantes debe ser por semestre, por programa, por facultades, a través de Consejos Estudiantiles creándolos donde no existan y dándole funcionalidad a los que ya existen, para contar con una herramienta que nos permita recoger el sentir de todos los estudiantes de la universidad, sus ideas y propuestas, para poder consolidar una fuerza y una capacidad de movilización tan grandes que no permitan que este proyecto educativo y de país del gobierno Santos continúe.

Lamentablemente, la historia de Colombia ha mostrado que las políticas sociales, económicas y educativas que se aplican no son pensadas por los colombianos, para los colombianos; sino por los extranjeros para el lucro de sus empresas. La Reforma a la ley 30 nos ha permitido identificar que es lo que NO queremos: no queremos una educación mediocre para un país pobre, educación en función de las multinacionales extranjeras que en las locomotoras de Santos se llevan nuestro país parte por parte; hoy se abre la oportunidad histórica de pensar qué tipo de educación queremos, qué país queremos para nuestro futuro, y para el de los herederos de esta patria, porque es claro que la astucia demagógica de los gobiernos han hecho que la mayoría de la población se mantenga sumida en el conformismo del desempleo, la pobreza, la desigualdad y la educación mediocre de este país.

Tenemos hoy la oportunidad de pensar en un país diferente.

EL PROYECTO DE REFORMA A LA LEY 30/92: La continuidad de la crisis de la Educación Superior Pública y las prerrogativas al capital privado.

Jorge Aristizábal Ossa
Secretario
Asociación de Profesores de la Universidad de Antioquia

Medellín, 16 de marzo de 2011


Nota del Autor: En este escrito trataré los temas de la financiación y la privatización. Pero hay más implicaciones en el proyecto: su impacto en la democracia, en la autonomía universitaria, en la formación académica y por último en la burocracia y clientelismo que profundizan. En próximos escritos estaré opinando sobre estos temas. Las opiniones aquí expresadas son de la exclusiva responsabilidad del autor.

Con bombos y platillos la semana anterior, tanto el Presidente Juan Manuel Santos como la Ministra de Educación Nacional María Fernanda Campo, presentaron a los rectores el proyecto de reforma total a la Ley 30 de 1992. Entre sus razones expusieron que se trata de modernizar la educación colombiana para ponerla a tono con las tendencias mundiales y con el desarrollo de las nuevas tecnologías. Lo que no dijeron es que la tendencia mundial es el neoliberalismo que predica la venta de cualquier servicio público, entre ellos la educación superior, y que para modernizar las universidades públicas en las nuevas tecnologías y tendencias educativas se requiere mucho dinero para inversión y modernización. Sobre aumentos de presupuesto para inversión y funcionamiento no dijeron nada. Se acomodaron a la tendencia en boga para urgir al capital privado nacional e internacional a que se tome el negocio de la educación a todo nivel dado que no se les restringe en ninguna cosa. Promovieron el establecimiento de instituciones de educación superior con ánimo de lucro y la creación de entidades mixtas público-privadas para sacar al sistema educativo colombiano del notorio atraso en que se encuentra.

Y es que evidentemente las universidades públicas se encuentran en una crisis profunda que el Gobierno Nacional se niega a reconocer y por ende a resolver. Ya son dos las cartas que el Consejo Nacional de Rectores del Sistema de Universidades Estatales, SUE, le han dirigido, una al anterior presidente y otra al actual, donde le demuestran la desfinanciación a la que están siendo sometidos desde la expedición de la Ley 30/92 y el incumplimiento hasta hoy de la mayoría de los recursos aprobados en el 2009. Las universidades públicas tienen muchas nuevas obligaciones que han tenido que atender en estos 19 años, han triplicado la cobertura estudiantil, se han extendido por las regiones con nuevas sedes regionales, han conformado centenares de grupos de investigación, se han modernizado hasta donde ha sido posible, han generado casi la mitad de sus gastos en recursos propios y se han endeudado grandemente con el sector financiero para cubrir sus obligaciones laborales y pensionales. El mayor problema es la carencia de un presupuesto estatal adecuado.

¿Y como responde a esto la propuesta de Santos? Con cero incrementos reales en la base presupuestal y unos ridículos aportes adicionales entre el 2012 y el 2019. Se mantiene la base presupuestal del 2011 (art. 103) con los incrementos anuales del IPC, el antiguo artículo 86. Seguirá congelado el presupuesto de las universidades públicas, congelación que ya lleva 19 años. El Gobierno de Santos no aporta ni un peso nuevo en la base presupuestal.

Igualmente se definen unos recursos adicionales irrisorios de dos formas. La primera forma se determina dependiendo del incremento del PIB: si es menor del 5%, si está entre 5 y 7.5% o es mayor del 7.5%, se aportarán adicionalmente el 30, 40 o 50% de ese incremento sobre la base presupuestal (art. 105), antiguo artículo 87. Irrisorio a todas luces. En el 2010 el incremento del PIB fue del 0.29%, el 30% es 0,087%. Con una base presupuestal de 2.2 billones en 2010 obtenemos $1914 millones para 32 universidades. Pero eso sí, explícito y claramente queda establecido que esos nuevos recursos no incrementan la base presupuestal (art. 104 y contradictoriamente el 106). Son $60 millones por universidad. El PIB de Colombia en las últimas dos décadas jamás ha crecido más del 6.8%. En el mejor de los casos, asumiendo un crecimiento del PIB del 8%, los aportes adicionales serían el 4% de 2.2 billones o sea $88.000 millones ($2750 millones por universidad).

La segunda forma otorga un aporte adicional de 1% en el 2012, 2% en el 2013 y 3% del 2014 al 2019 (art. 106). Corresponde a pesos de hoy a $ 22.000 millones para el 2012 ($ 688 millones por universidad), $44.000 millones en 2013 ($ 1375 millones/U), y 66.000 millones entre 2014 y 2019 ($2062 millones /U). En total son $462.000 millones en esos ocho años ($14.438 millones por universidad en ocho años). Aportes adicionales ridículos ante la grave situación de desfinanciamiento que las mismas universidades, Aspu y la Federación Nacional de Profesores Universitarios han denunciado y estimado, hoy, en más de seiscientos mil millones de pesos.

Otra arbitrariedad que se impone: esos recursos adicionales serán distribuidos por el CESU (art. 105). Tendrán más juego los rectores que hagan parte de esa institución. Se imponen los criterios de cobertura (quien más matricule más recibe), productividad y formación de los docentes y la promoción de la investigación y la innovación. Los criterios de distribución ya han sido probados en años anteriores y es mucho el descontento porque los rectores se quejan de que el parámetro que más aplica el MEN es la ampliación de cobertura. Pero no cesa la arbitrariedad: el artículo 107 establece que para recibir esos escasos dineros deben firmar un “Convenio plurianual de desempeño” en cuestiones de calidad y acceso a la educación superior. Grave lesión a la autonomía. El MEN impondrá la formación que quiera y forzará a las universidades a recibir más estudiantes a costa de un mínimo aporte que no aumentará la base presupuestal.

Las otras medidas económicas del proyecto en lugar de favorecer a las universidades públicas les resulta sumamente lesivo por las nuevas obligaciones impuestas: las universidades serán transformadas en entidades prestatarias dado que el estudiante puede diferir el pago de la matrícula hasta su vinculación al mercado laboral y superado un nivel de ingreso aun no definido y que cada institución debe reglamentar (art. 99); establecerán una política general de ayudas y créditos con el fin de facilitar el ingreso y la permanencia a las personas de bajos recursos (art. 117); la acreditación de alta calidad, dada por una entidad privada y posiblemente extranjera de acreditación mediante “convenios de asociación”, deberá ser pagada por las universidades (art. 77); en los Comités Departamentales de Educación Superior (sustituye los CRES) deberán luchar contra el “el uso compartido de los recursos institucionales” (art. 129, literal c.); en los contratos y convenios con otras instituciones o empresas “se regirán por las normas del derecho privado y sus efectos estarán sujetos a las normas civiles y comerciales” (art. 29), lo que demuestra el abandono de la defensa de lo público; la concurrencia al pasivo pensional, que es una obligación estatal, se extiende a todas las universidades e instituciones de educación superior (art. 110); se establece el cobro de derechos pecuniarios por supletorios y habilitaciones (art. 98, literal c.); las escuelas normales superiores competirán por los recursos de las universidades oficiales pues se las eleva al nivel de IES (arts. 40 y 41); se las orienta a introducir la educación por ciclos (art. 68), de educación permanente, no extensión solidaria (art. 69); desarrollar procesos de internacionalización (art. 155), de movilidad nacional e internacional de profesores y estudiantes, y promover el emprendimiento y la innovación de los estudiantes (art. 11).

Pero si a la Universidad se la trata como a algo indeseable y prescindible al sector privado se le extiende la alfombra roja para que se tome la educación superior en Colombia. Aquí está el segundo problema que la comunidad universitaria deberá enfrentar: A la manera como se actuó en el sector de la salud, viene la privatización a fondo de la educación superior.

“Las instituciones de educación superior serán públicas, privadas y mixtas”; las privadas conforme a las “personas jurídicas con o sin ánimo de lucro” (art. 13). “Podrán desarrollar programas académicos en cualquier nivel y campos de acción” (art. 8). “Organizadas como corporaciones o fundaciones o como sociedades anónimas” (art. 32). “A las instituciones de educación superior mixtas les será aplicable el régimen de una institución de naturaleza privada” (arts. 33 y 37). Para las de naturaleza privada o mixta, “Disponibilidad de por lo menos la mitad de los recursos requeridos para que la primera promoción culmine los estudios de cada programa propuesto” (art. 14, parágrafo 2, literal c.). “Constituida la sociedad podrá recibir nuevos inversionistas, repartir dividendos y vender acciones” (art. 32, parágrafo). “Los programas de grado podrán ser técnicos profesionales, tecnológicos, o profesionales universitarios. Los de posgrado podrán ser de especialización, maestría y doctorado” (art. 56). La legislación que se propone es altamente favorable al sector privado nacional y extranjero. Más aun cuando estamos ad portas de la aprobación en el Senado de los Estados Unidos del TLC con nuestro país. Se exige allí el suministro transfronterizo (Educación virtual y a distancia), el consumo en el extranjero (Movilidad de profesores y estudiantes colombianos (art. 156), la presencia comercial (universidades e instituciones norteamericanas fundamentalmente privadas) y la presencia física de personas (movilidad gringa), además del trato nacional para que no haya ninguna diferencia entre las instituciones de educación superior extranjera y las colombianas, incluyendo obviamente, la financiación estatal. Acojo aquí parte del comunicado de la Organización Colombiana de Estudiantes, Oce, del 14 de marzo de 2011:

“Esta propuesta (de entidad jurídica) que se presenta como novedosa tiene su origen en el tratado de libre comercio, firmado entre Estados Unidos, México y Canadá, el TLCAN o NAFTA, que implicó la entrada de las multinacionales de la educación superior y de las universidades corporativas: Apollo Global Incorporated y la Laureate Education Inc, entre otras. Esta última que ha comprado universidades en más de 20 países y que ya se alza como una de las dueñas del “mercado” universitario en México, avanza a pasos avasallantes en Brasil, país que como lo señaló Santos, será el ejemplo a seguir y en donde solamente la Laureate Education Inc. se ha hecho al control de 9 Instituciones de Educación Superior. Con esto se abre la compuerta para que juventud colombiana sea formada por las multinacionales ligadas a la producción como las de Motorola, Disney, Malboro, Coca Cola, General Motors, Lufthansa, Shell, American Express, Microsoft. Este tipo de instituciones ya tienen sus primeras semillas con la universidad de Sanitas y con la Chevrolet para taxistas”.

Pero no termina la entrega aquí. El gobierno se obliga a transferir recursos a las instituciones de educación superior privadas sin ánimo de lucro y a cualquiera que obtenga la acreditación de alta calidad (art. 108). Ya dijimos atrás que la acreditación podrá realizarse por instituciones privadas y extranjeras que inevitablemente vendrán, por medio de contratos de asociación con el MEN (art. 77). Indefectiblemente se acreditarán de alta calidad “previo informe de evaluación externa dado por un órgano de evaluación” (art. 78) y el Estado les deberá transferir recursos. Y si se presentan como institutos o centros de investigación, “podrán ofrecer, previo convenio con instituciones de educación superior y conjuntamente con éstas, programas de posgrado” (art. 9).

Todavía hay más: se impone el subsidio a la demanda con el crédito estudiantil obligándose el Estado a transferir recursos al Icetex para financiar los créditos a los estudiantes, recursos que terminarán en manos de las instituciones de educación superior privadas y extranjeras en su mayoría. Anualmente habrá un aporte estatal al Icetex para los “subsidios de matrícula” (art. 115). El Fondo para la Permanencia Estudiantil también recibirá “Aportes del Presupuesto General de la Nación” (art. 116). Findeter “establecerá líneas de crédito especiales para las Instituciones de Educación Superior, con destino a inversión en infraestructura física y tecnológica” (art. 114). “El Fondo Nacional de Garantías, FNG, garantizará los créditos otorgados a instituciones de educación superior públicas y privadas” (art. 112). El Icetex, “a través de un fondo creado con recursos del Presupuesto Nacional, podrá ser garante de los préstamos otorgados por el sector financiero a los estudiantes de Educación Superior de escasos recursos económicos” (art. 118). El mister y el criollo trabajando con plata colombiana.

Más oprobioso aún es que la obligación de destinar el 2% del presupuesto total a bienestar universitario se elimina. (Aparece en un documento (art. 145) y desaparece en otros dos). Corresponde al artículo 118 de la Ley 30 aun vigente. Ocurre lo mismo con la obligación establecida en el artículo 162 (Similar al anterior; aparece y desaparece) que textualmente dice: “El Ministerio de Hacienda y Crédito Público, diseñará instrumentos dentro del estatuto tributario que permitan que un porcentaje de la renta gravable de las Instituciones de Educación Superior con ánimo de lucro se destine a fondos de becas y créditos administrados por el Icetex y dirigidos a población vulnerable según reglamentación que expida el Gobierno Nacional”. Sumémosle que la obligación del artículo 119 de la Ley 30 vigente que establece que “Las Instituciones de Educación Superior garantizarán campos y escenarios deportivos, con el propósito de facilitar el desarrollo de estas actividades en forma permanente”, fue eliminada. Todas las garantías al sector privado nacional y extranjero y todos los obstáculos para las universidades públicas. Esto es privatización a fondo. (Aclaro. Hay tres documentos sobre el proyecto de reforma: 1. En el Proyecto Ley 30 de 1992 de la página http://aplicaciones.contactenoscolombiaaprende.info/ley30/node/1788 aparecen 164 artículos; 2. En el documento Propuesta vs Ley 30 del mismo link ya son 160 artículos; y 3. En el material entregado a los rectores e integrantes de los consejos directivos también son 160).

Las anteriores son las primeras impresiones y análisis de un proyecto de ley que muestra que el Gobierno de Santos va más allá que el de Uribe Vélez en lo que trata con la educación superior y particularmente con la pública. Es continuista y profundizador a ultranza del modelo neoliberal.